Uno de los errores más comunes que veo es que las personas solo piensan en proteger su silla de oficina. Pero el daño acumulado no distingue entre tu escritorio, el asiento de tu coche en los atascos, el sofá donde te sientas a descansar por la noche o la silla donde desayunas cada mañana. Cada una de esas superficies está haciendo lo mismo a tu coxis y tu zona lumbar.
Por eso siempre recomiendo una solución que puedas mover contigo — algo que funcione igual en el coche que en la oficina, en el sofá que en la cama. La protección tiene que seguirte a ti, no quedarse fija en un solo sitio.